miércoles, 2 de diciembre de 2015

Y volver....

Se va un año más... Un año cargado de ilusiones, algunas rotas (aunque habrá que echar remiendos). Pero también de metas que aunque complicadas se van acercando, muy poco a poco, pero para las que ya queda menos que al principio. 
Un año que seguro me ha hecho más fuerte, pero que tengo ganas de que acabe. Y es que yo, eso de la niña bonita, pues que nunca me lo he terminado de creer. Yo creo en el tesón, en el esfuerzo, en la profesionalidad, en el trabajo. Y así me gusta que me recuerden, como buena trabajadora, buena profesional. Hay gente que me gana en otras cosas, pero es que a ese juego a mí no me gusta jugar.
 
Y sí, he de decir que 2015 ha sido un año de volver a ponerme las pilas en muchos sentidos. De intentar conciliar un trabajo de autónoma que da para lo justo con todo lo que conlleva el ámbito familiar con dos hijos. Unido a no tener horarios definidos y a que siempre ando metida en más cosas de las que casi me permite el día, a veces se ha puesto cuesta arriba. 

Y sí, hoy estoy en uno de esos días en los que todo se pone complicado. En los que parece que las fuerzas con las que cada mañana te levantas de la cama para ponerte el mundo por bandera, pues simplemente, no están. ¡Se han ido! ¡Así, sin avisar! Y no, esto no estaba en la agenda para hoy. Ni para ayer... Y claro, son dos días que casi tengo que descontar... Y al final, pues me quedo en números rojos.

Bueno, pues todo esto es porque un mes como diciembre en el que tantas cosas recopilamos del año me ha puesto algo melancólica. Y porque ya mismo está aquí enero y habrá ponerse seria. Así que nada, que solo era por despedir el año un poco antes de lo previsto, por desear que empecemos con mucha fuerza el que está por llegar. Y por supuesto, porque los que estamos acostumbrados a expresar escribiendo, si aguantamos mucho, al final por algún sitio tiene que salir. ¡Y ya iba tocando! 

viernes, 23 de enero de 2015

Hoy es un nuevo día

Hoy es un nuevo día

Hoy que me voy encontrando más fuerte, que ya no es una odisea ponerme un pantalón, subir las escaleras o simplemente sentarme en un sofá. Hoy que no necesito pedirle a mi hijo que me ayude a ponerme los calcetines. Que ya voy andando cada día un poquito más.
Hoy he dejado atrás ese malestar por los biberones, ese miedo por si tampoco era capaz de amamantar.

Hoy puedo decir que estoy mucho más animada que estos días atrás en los que quienes han estado a mi lado han visto mi peor cara. Esa que nunca me gusta mostrar. La del llanto, la tristeza a pesar de ser feliz…

Hoy toca dar las gracias. A la vida que me ha dado la posibilidad de dar una nueva vida a este mundo. Bienvenida, Carla. A mi marido por todo el apoyo en estas semanas que se me han hecho eternas. A mi hijo, Hugo, que tanto tanto me ha ayudado y con el que tengo muchas cosas pendientes por hacer. Retomaremos en breve, cielo.

A mi hermano, mi madre, por estar. A mi padre, porque aún estando más lejos también ha estado. A mi familia en general, por supuesto, a mi suegra, esas comiditas me han ayudado a ponerme más fuerte. Mis amigos, los que habéis estado a mi lado más a menudo y también los que a pesar de estar más lejos también lo habéis hecho. Y sí, también a los que ni siquiera saben que he pasado una de las etapas más complicadas de mi vida.

A las nuevas personas que han entrado en mi círculo de vida y que con simples palabras de apoyo te hacen los días más fáciles.

Pero hoy hay una persona que siendo una gran profesional en mi caso ha traspasado esta frontera. Mi matrona ha sido estas semanas mucho más que la persona que te da consejos, charlas de preparación al parto… Ha sido un apoyo esencial en esta recuperación. Un bastón firme donde me he podido apoyar en todo momento, dentro y fuera de las horas de trabajo. Y es que eso en estos días no es tan fácil de encontrar.


Por esos abrazos, esos besos, esas risas y esas lágrimas que hemos compartido. Por ese cariño que me has dado desde el día cero que pisé tu consulta. Por eso, GRACIAS ETERNAS. Contigo ha sido más fácil. Nunca cambies, tus niñas te vamos a seguir necesitando. Gracias, Carmen Ruiz Vidoy. 

lunes, 1 de septiembre de 2014


WELCOME SEPTEMBER

Si me gustan los meses como septiembre es porque suelen llevar implícito el comienzo. Y en mi caso este mes va a ser el comienzo de muchas cosas, de retomar otras y de ir diciendo adiós también. Pero lo más importante es que este mes lo empiezo con mucha alegría e ilusión.

Nunca el esfuerzo o sacrificio ha sido una barrera que me ha impedido conseguir lo que me he propuesto. Y de verdad que ahora los retos son grandes, el esfuerzo va a ser importante, pero sé que habrá muchas manos a mi alrededor para ayudarme en este camino.

He estado bastante desconectada del blog, algo más ausente de lo que era habitual en mí en redes sociales… Y ahora no soy capaz de decir con qué asiduidad podréis leer más post, porque seguramente tiempo me va a faltar.

Eso sí, la ausencia ha sido motivada por los entrenamientos (en referencia al último post, al final me enganché a esto del running, aunque lo tengo momentáneamente aparcado hasta que pueda volver a ponerme a ello), y sobre todo por la toma de decisiones. Decisiones que muchos ya conocéis y que poco a poco iré contando a las personas más cercanas que aún no estén al día.

Continuaré con cosas que me han hecho mucho bien como el inglés, pero que sobre todo han traído a personas importantes a mi vida (Chicas!! Hay que seguir!! Y si yo puedo, vosotras también!!). Habrá cambios, mi implicación en el colegio de mi hijo seguro que seguirá, pero voy avisando que será más pausada. Y a partir de ahí, sobre todo, dedicaré tiempo a lo más importante, mi familia, que son los que se lo merecen.

Así ha sido mi mes de agosto. 31 días para ellos, 31 días para nosotros, casi en exclusiva. Y puedo decir que hace muchos años que no disfruto de esto. De un mes dedicado a mí y a los míos. Y creo que ha sido en el momento justo, un descanso que me merecía antes de abrir nuevas puertas y cerrar algunas ventanas (aunque el refrán sea diferente).

Así que, por todo lo que conlleva…


Welcome September!

domingo, 12 de enero de 2014

2014….

Ha comenzado el 2014. Y ahora ¿qué? ¿Qué se supone que debes hacer? Mucha gente le tiene un poco de fobia al número 13, y la verdad es que en España la cosa está harto complicada. Así que vamos a echarle ganas a este nuevo número.

A mi personalmente el 2014 me ha traído recortes. Pero bueno, se afrontarán con buena cara, con esa que siempre intento poner a las adversidades. Y como hay que mirarle el lado positivo a todo, pues los recortes de una cosa (lo económico) te suelen traer otras cosas, como por ejemplo, más tiempo. Así que como llevaba algunos meses complicados de agenda… Pues estoy cumpliendo con uno de mis propósitos de año nuevo. Uno de los que son más habituales que vayan en todas las listas de propósitos: el deporte.

En mi caso no es empezar del todo, siempre me ha gustado hacer algo de deporte, creo que es muy beneficioso no sólo para el cuerpo, sino para nuestra mente. Supongo que habrá miles de estudios que lo diga, yo lo digo porque lo siento así. Lo nuevo en mi caso es que he empezado a hacer algo que creí que no iba conmigo, salir a correr. Y oye, que llevo sólo tres días, pero de maravilla.

Quizá en el ámbito de los deportes también tengamos nuestros momentos. Pues creo que ahora mismo, después de haber probado un montón de actividades, me toca el ahora llamado running. ¡Qué hay que ponerse a la moda! Pues ahora me toca organizarme un poco y sacar algo de tiempo para salir a correr. Yo sola. No pasa nada. Mi música y yo. Lo necesito.

Igual que necesito mis ratos en casa o donde sea con mi familia, mis cafelitos con mis amigas y amigos, los de siempre, los nuevos, los que vienen, los que se van y esperas que vuelvan… Necesito mi trabajo, el que toque, que con la que está cayendo hay que adaptarse, y en ello estamos. Necesito mis ratitos de inglés (Team!!! Se os echa de menos!!!). Mis ratos de meterme en un libro sin saber nada más del mundo (sí, también sin saber nada del móvil, del correo….) Necesito a mi madre, a mi padre, a mi hijo, a mi marido…
Ayyyy….
Necesito tantas cosas….


¡¡Así que al lío!! ¡¡Que queda todo un año por delante!!

miércoles, 6 de noviembre de 2013

HAY DÍAS….


Hay días… Incluso semanas… Meses… Que se hacen largos. Que cuando te levantas por la mañana y visualizas lo que va a ser la jornada se te hace eterno antes siquiera de comenzarlo. Sea lunes o domingo. Sin ganas de salir a la calle, sin ganas de estar con nadie, de hacer nada. Porque no encuentras motivación en lo que haces, porque la rutina habitual -que en mi caso suele ser de vorágine diaria- no está y se hace cuesta arriba todo.

Afortunadamente han pasado. Creo. Ahora vuelvo a sentir ilusión, ganas, optimismo, fuerza. Una reunión de un domingo, en el que te plantean una nueva oportunidad laboral a pesar de la que está cayendo. Justo en el momento en el que empezaba a plantearme casi todo. En el que quería dejar atrás mi profesión, porque igual que me ha dado muchas satisfacciones, también muchas decepciones. Justo en el punto exacto en el que quería cerrar puertas y alejarme, para entrar en otros ámbitos. Para buscarme de nuevo, pero en otro sitio.

Una decisión que me ha dado mucha fuerza y mucho optimismo. Que me hace estar en contacto con mucha gente nueva, otra ya conocida. Y que me está aportando mucho. Es cierto, tengo que buscar tiempo y no sé de dónde sacarlo, pero es igual de cierto que lo prefiero así, para que mi cabeza no vague buscando alternativas a lo que siempre me ha gustado: comunicar. En la modalidad que sea, pero seguir comunicando.

Ahora me enfrento a muchos retos a la vez. Pero saber que hay personas que confían en ti porque llevan toda la vida viendo cómo trabajas y que te abren puertas cuando yo misma pensaba que ya no quedaba nada más... Es muy reconfortante. Y ahí estoy, ante estos nuevos retos que espero me sigan trayendo muchas cosas buenas. Por lo pronto, conocer a gente muy interesante, muy optimista, con ganas de hacer cosas nuevas y buenas y que te apoyan en cada paso que das.

Gracias a todas esas personas que aunque yo desfallezca estáis a mi lado. A las de siempre, a las de cada día, a las que habían desaparecido de mi vida y han vuelto con más fuerza. Y sobre todo a los dos que aguantan mi ánimo cada día, sea mejor o peor… Y que siempre están ahí, cuando tengo mucho trabajo y puedo dedicarles poco tiempo, y cuando tengo poco y el que estoy con ellos quizá sea menos alegre… A mis dos acompañantes de la vida, Pepe y Hugo.


Gracias.

martes, 16 de julio de 2013

De vuelta a las ondas

Creo que nunca he terminado de irme del todo. Ahora las disfrutaré dos semanas, en septiembre otras dos. El mismo cantar de cada verano. Después de un año, me reencuentro con las ondas. Con la radio. Y con la Cope, la que me vio nacer periodísticamente y la que sigue regalándome la posibilidad de hacer una de las cosas que más me gustan.
Y es que lo he dicho muchas veces. Echo de menos ejercer el periodismo. Ya sé que la época que he escogido para ello no es la mejor, pero no lo puedo evitar. Me gusta contar lo que pasa en el mundo, en este caso en mi ciudad.
Y ahora he vuelto. Sí, por unos días, pero lo estoy disfrutando. Me gusta hablar con mis oyentes, con los conocidos que hacen por buscar un hueco para poner el dial donde me van a escuchar y compartir ese rato conmigo. El 95.2, por si a alguien aún no se lo he dicho. De 12.30 a 13.30 horas.
Pues eso, que me queda aún una semana y media para seguir disfrutando de la satisfacción de hablar y saber que al otro lado hay gente que está esperando que lo hagas. Que está atenta a lo que cuentas. Que enciende la radio para sentirse acompañado en su trabajo,  mientras conduce, mientras está en casa, o simplemente, porque le gusta eso, escuchar la radio.

Hoy va por todos los que ponéis la radio para escucharme, los amigos y conocidos y también por todos esos oyentes anónimos que me acompañan cada día. Aunque sean poquitos días, sé que volveré, aunque haya que esperar otro año más. 

lunes, 24 de junio de 2013

DIEZ AÑOS

Increíble. Ya han pasado 10 años.
A muchos no os había vuelto a ver desde aquel 28 de junio de 2003. Había ganas de volver a rememorar anécdotas de la facultad, de clase, de la cafetería y por supuesto, del botellón, jeje
Qué buenos años vivimos allí. Yo desde entonces me siento mitad malagueña mitad
motrileña. No puedo evitar sentirme bien cuando llego a mi Málaga. Cuando el sábado entraba por El Palo bajé las ventanillas para respirar a playa y a ese sabor que tiene la ciudad. Sobre todo para los que no estamos allí.
Luego llegué al hostal (anécdotas hay para rato) y volví a charlar cara a cara con una de las personas que conocí en Málaga y que siguen formando parte de mi vida, mi Javi. Un paseo, un shopping, y a reunirnos con todos. Cuando entré al Cheers fue como volver 10 años atrás. Mis niñas, Blanqui y Gloria, y el resto de gente que fueron mis compis un día y que son unos ‘pariodistas’ muy grandes. Abrazos, recuerdos…  
Fue casi imposible hablar con todos!!
Me quedo con la alegría del reencuentro, con contarnos cómo nos va, la verdad es que no es para tirar cohetes, pero creo que cada uno en su situación personal ha sabido buscarse la vida. Por supuesto, no todos en lo nuestro… Aunque eso ya lo sabíamos. Nos lo avisaron el primer día de clase: “Esta es la profesión de las tres D: Desempleados, Divorciados, Dipsómanos”. Y no nos lo creíamos…
Al final, hablamos de periodismo, de los profes, de aquellos tiempos de facultad, de todos nuestros recuerdos juntos… Y también de política, de jefes, cómo ser autónomos y no morir en el intento, de intentar organizar nuestras vidas y compaginar trabajo con familia y demás…
Lo dicho, fue un placer compartir esa noche con todos vosotros.
¡Gracias!

¡¡¡Y deseando ver las fotos de la orla!!!